Ir al contenido principal

Memorias de un Asturiano.

Dícese de aquella tierra en la que un joven muchacho Llamado Sergio Jesús Villar Santirso dejó unos amigos que llevaba en su corazón que le acompañaron en los buenos y malos momentos y que con ellos pasó de los mejores momentos de su vida...
Hoy miro fotos antañas y pienso que es aquel lugar mágico donde nací, ella fue quien me vio dar mis primeros pasos encaminándome a ser un hombre.
Cuando piensa en ella me viene a la memoria un dulce aroma a hierba fresca bañado con un pequeño olor de agua salada que me hace retornar a mi niñez, cuando mis padres me llevaban a la playa y yo ajeno a toda la belleza que me rodeaba me sentaba con un culo y una pala a retozarme en la arena.
Sentir esa dulce brisa que hacía en las noches de verano mientras escuchaba las gaitas sonar y observando pasivamente como la gente se divertía bailando y cantando, mientras los más mayores de la familia se quedaban charlando y conversando entre ellos.
Recordar aquellos platos que mi abuela me hacía de Fabas y yo felizmente las tomaba, diciendole a mi abuela si alguna faba más quedaba.
Esos paseos con mi abuela por bellas sendas, explicándome que la vida siempre te ofrece todo lo que te deseas, pero que hay que saber mirarlo con los ojos correctos.
Hace tiempo me tuve que marchar, dejarlo todo atrás de un día para otro, despidiéndome de mis queridos amigos, entre tristes lágrimas, pues era mucho lo vivido, dejar de ver a casi toda mi familia que veía casi todos los días a vernos solo con suerte 1 vez al año. Todo esto era muy difícil para un joven niño de 14 años...
Un nuevo lugar me esparaba y una vida nueva aguardaba.
Hoy aunque no lo parezca te tengo constántemente en mi memoria y procuro recordar todos aquellos felices momentos que pasé contigo.
Pues tu me vistes nacer, y también me verás perecer pues en la mi tierra he de morir.
Te llevo en mi corazón Asturias.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El valor de mi vida.

El valor de mi vida. Cargué toda mi vida con mis pecados Como si fuesen una maldición, Pese a que no me queda tiempo Para retractarme de mis actos. Al encadenar mi vida a mis pecados Olvidé de ver el lado bello de las cosas, Podría haberme percatado del color del cielo O de la magnitud del sol. Podría haber conocido el calor de una sonrisa O incluso haber proclamado al mundo Que yo anhelaba tener el amor De aquella joven chica. Debería haberme olvidado de mis errores, Y haber vivido más mi vida. Sergio Jesús Villar Santirso.

Dolor.

El momento en el que quiebra La última de las piedras. Donde rompe la vida Y acecha la muerte traicionera. Ese instante donde                   Muere La felicidad Y reina el miedo. Observas como todos los sueños Desaparecen colgados de un puente. No somos nada, Tampoco lo fuimos alguna vez. Las palabras pierden peso, El corazón crucificado en silencio, La boca sellada en secreto Y mi alma quebrada. Donde la imaginación corría Ya no es nada; Pensé que el cielo era verde Y me equivoqué. Como la vida se ciñe A un manto  Y en ocasiones es tan grande Que no sabemos correr. La niebla que cubre Creías que no dejaba ver Pero fueron tus ojos Los ciegos. Aquel violín desafinado Que llora solo; El piano que no encuentra                    Lugar. Aquel camino era Una orquesta sin director, Un salón de té Sin a...

Sirena.

Te extraño tanto Como un pájaro encerrado el volar. Sin ti a mi lado, Se hace más duro el andar. Y cuando más me acerco Tú más te alejas, Como el sol intentado atrapar A una luna escondida en el cielo. Siento en mí una primavera Cuando te veo sonreír, Y un invierno helado Cuando lloras. Me juré a mí mismo ser fuerte, A no llorar, a no mirar atrás. Pero no te puedo olvidar Pues aún embriagas mi mente. Es cruel saber que no estoy contigo, Tampoco sé si algún día lo estaré, Pero cueste lo que cueste Prometo no olvidar lo que hemos vivido. Pues tú eres mi sirena, Y yo un marinero perdido, Que no encuentra el rumbo Para poder estar contigo.